La época navideña es la suma de la puertorriqueñitud de todos los puertorriqueños. Me explico. Todo lo que define a buen un puertorriqueño tradicional o estereotípico por excelencia se desborda en esta nefasta época. Nefasta. Sí. Porque yo soy una de esas personas que odia la navidad.
Dígame antisocial, extraña, anormal o aburrida, pero no hay nada de la navidad que me guste y no voy a pedir disculpas por ello.
La algarabía, la bebida, el baile, la música alta, la salsa, el merengue, las maracas, el parrandón, el vocifereo de los borrachos, el incordio aquél o aquélla, el wepa, los aplausos... todo me enerva.
Si todo esto es lo que define a un buen puertorriqueño, yo, definitivamente, no lo soy.
Este es mi eterno retorno al tema de mi identidad. ¿El no identificarme con todas estas características me hace menos puertorriqueña? Nací en Puerto Rico y me crié aquí, ¿por qué no me identifico con nada de eso?
Será porque cuando era pequeña mis padres no escuchaban ni salsa ni merengue. Tampoco recuerdo ir a fiestas.
Sin embargo, sé que de parte de mi papá heredé una fuerte influencia de la música de la cultura americana. Eso fue lo que a mis oídos le gustó y ya no hubo vuelta a trás.
Pero creo que antes de escuchar a REO Speedwagon, Cars, Air Supply, Boston, Tears For Fears y Toto hubo un episodio que cambió mi vida para siempre.
Yo era pequeña, tenía como 5 años o menos. "Tú te parabas frente al televisor", me ha contado mi mamá, "y te encantaba ver a Tina Turner bailar en su video "Private Dancer".
La noche que dejé de ser gente tuvo que haber sido, definitivamente, aquella noche... Supongo que puedo decir con certitud que mi puertorriqueñitud desaspareció gracias a Tina.
Pero que conste que Tina hizo solo eso, me despuertorriqueñizó.
No le tengo rencor y, más aún, le doy las gracias.
Gracias Tina, porque soy la linda oveja negra que odia la navidad y no se identifica con la puertorriqueñidad en lo absoluto. Porque prefiero la serenidad ante la algarabía y el olor a lavanda ante el tufo de dos o tres borrachos incordios. Gracias Tina, porque, aunque solo admiré una sola canción tuya, descubrí un mundo de música que me llenó de felicidad y me hizo tener gustos distintos a todos desde pequeña.
Y ser distinta a todos, es lo que más celebro en un día como hoy.
Friday, December 25, 2015
Monday, December 7, 2015
Nublado
Adoro los días nublados.
Amo despertar y sentir la lluvia.
Es más fácil brillar y respirar ante la sublime oscuridad del cielo.
Nunca entendí a la gente que dice que "el día está feo" cuando las nubes están grises y caen gotas de arriba.
Nunca.
*Imagen encontrada en Brain Pickings
Amo despertar y sentir la lluvia.
Es más fácil brillar y respirar ante la sublime oscuridad del cielo.
Nunca entendí a la gente que dice que "el día está feo" cuando las nubes están grises y caen gotas de arriba.
Nunca.
*Imagen encontrada en Brain Pickings
Sunday, November 8, 2015
V a l o r e s
Llámeme tradicional pero creo en los valores.
El respeto, la confianza, la dignidad, la sinceridad, la respondabilidad, la tolerancia, el compromiso, el amor... pienso que mucha gente los toma por sentado.
Es por eso que por mucho tiempo he tratado de regirme por esta cita de Susan Sontag: "If I expect as little as possible I won't be hurt".
Es triste, lo sé. Y decepcionante. Al menos para mí.
EJEMPLOS
[falta de compromiso y confianza]
Es decepcionante tener una pareja por más de dos años y pensar "¿para qué lo voy a llamar para pedirle un favor si yo sé que me va a poner excusas o va a titubear ante su respuesta?".
[falta de compromiso]
Es decepcionante pensar "necesito a mi amiga pero para qué la voy a llamar si ella nunca contesta su teléfono" y cuando te devuelve la llamada o mensaje (horas o días después) ya no la necesitas.
[Falta de dignidad, respeto, tolerancia y confianza]
Es triste temer contarle algo a tus padres por miedo a que te juzguen y utilicen tus opiniones en tu contra tiempo después.
[falta de respeto y sinceridad]
Es doloroso e inquietante salir con un chico que promete querer ser tu amigo y se muestra genuinamente entusiasmado en querer compartir contigo para que, de repente, deje de escribirte sin razón alguna (razón que por su puesto debe tener pero no la sinceriza por escrito).
Es por esto que admito que la soledad ha sido esencial para mí en los pasados meses porque de esta forma solo cuento conmigo; y yo conozco mis virtudes y mis límites y, por su puesto, hay menos probabilidades de fallarme a mí misma.
Admito también que me parece impensable pedir ayuda porque de antemano siento que voy a quedar decepcionada.
Me pregunto por qué no existe armonía entre las personas y los valores...
Me pregunto por qué la gente no es capaz de sensibilizarse y pensar en los sentimientos de los demás...
Me pregunto si soy yo la que espera mucho de la gente... o si es normal que la gente sea demasiado egoísta y despreocupada por el prójimo.
Me pregunto si por mucho tiempo me he estado rodeando de la gente equivocada...
Eso. La gente, pienso, está equivocada. La gente peca de un egocentrismo excesivo. La gente no se fija tanto en el Otro porque está demasiado ocupada con su trabajo, con su vida.
Me temo que no puedo cambiar el mundo, a las personas. Me temo que tendré que seguir usando mi escudo, o sea, me temo que seguiré esperando poco de todos.
Me temo que, aunque quisiera terminar esta nota con aire de esperanza, no puedo. No puedo porque no la tengo. Hoy no.
El respeto, la confianza, la dignidad, la sinceridad, la respondabilidad, la tolerancia, el compromiso, el amor... pienso que mucha gente los toma por sentado.
Es por eso que por mucho tiempo he tratado de regirme por esta cita de Susan Sontag: "If I expect as little as possible I won't be hurt".
Es triste, lo sé. Y decepcionante. Al menos para mí.
EJEMPLOS
[falta de compromiso y confianza]
Es decepcionante tener una pareja por más de dos años y pensar "¿para qué lo voy a llamar para pedirle un favor si yo sé que me va a poner excusas o va a titubear ante su respuesta?".
[falta de compromiso]
Es decepcionante pensar "necesito a mi amiga pero para qué la voy a llamar si ella nunca contesta su teléfono" y cuando te devuelve la llamada o mensaje (horas o días después) ya no la necesitas.
[Falta de dignidad, respeto, tolerancia y confianza]
Es triste temer contarle algo a tus padres por miedo a que te juzguen y utilicen tus opiniones en tu contra tiempo después.
[falta de respeto y sinceridad]
Es doloroso e inquietante salir con un chico que promete querer ser tu amigo y se muestra genuinamente entusiasmado en querer compartir contigo para que, de repente, deje de escribirte sin razón alguna (razón que por su puesto debe tener pero no la sinceriza por escrito).
Es por esto que admito que la soledad ha sido esencial para mí en los pasados meses porque de esta forma solo cuento conmigo; y yo conozco mis virtudes y mis límites y, por su puesto, hay menos probabilidades de fallarme a mí misma.
Admito también que me parece impensable pedir ayuda porque de antemano siento que voy a quedar decepcionada.
Me pregunto por qué no existe armonía entre las personas y los valores...
Me pregunto por qué la gente no es capaz de sensibilizarse y pensar en los sentimientos de los demás...
Me pregunto si soy yo la que espera mucho de la gente... o si es normal que la gente sea demasiado egoísta y despreocupada por el prójimo.
Me pregunto si por mucho tiempo me he estado rodeando de la gente equivocada...
Eso. La gente, pienso, está equivocada. La gente peca de un egocentrismo excesivo. La gente no se fija tanto en el Otro porque está demasiado ocupada con su trabajo, con su vida.
Me temo que no puedo cambiar el mundo, a las personas. Me temo que tendré que seguir usando mi escudo, o sea, me temo que seguiré esperando poco de todos.
Me temo que, aunque quisiera terminar esta nota con aire de esperanza, no puedo. No puedo porque no la tengo. Hoy no.
Wednesday, October 21, 2015
amor
Prólogo
A veces pienso que el amor es un invento. Que eso no existe. Quizá no existe para mí.
Quizá es que cuando sucede en mí ese aire caliente y doloroso, lo vivo intensamente. Duele porque es como un fuego muy frío que hiere mi pecho, me congela, me congela en amor. Y doy todo por ese amor. Quizá es eso. No debo darlo todo. Me debo quedar conmigo, con alguna parte. Pero necesito aprender cómo se hace. Es un misterio. Pero para mí todo lo es en este momento de mi vida.
it
No sé bailar, pero si un baile conozco, es el baile del amor.
Un baile que, por desgracia, he bailado como con dos pies izquierdos.
Y el amor no es zurdo tampoco. ¿O lo es? O quizá es que yo tenga que descubrir nuevos pasos para poder danzar; inventarme alguna técnica zurderecha...
El amor y yo no nos llevamos ya. Lo eché de mi vida porque lo convertí en mito. Sí, yo misma dije "tú no existes y si existes no sirves".
No sé ni por qué estoy hablando sobre el amor. No me siento "heart-broken". Quizá son las historias dolorosas en mi subconsciente de los rompimientos inevitables que he tenenido durante toda mi vida que, colectivamente, han decidido resurgir esta noche. Una noche así de simple, semi estrellada, una noche donde la luna se asoma hermosamente.
Y me temo que la luna me alumbra porque le doy pena.
Le doy pena porque para mí la vida real entre parejas se ha convertido en una película. Las pequeñas y escasas parejas que veo por ahí las veo como episodios de series o escenas de películas donde todo es bello y "cut". Se acabó. Bueno, hasta en los filmes hay un "cut". Ves, nada es real, ni siquiera el amor.
El amor me ha jodido. Tanto. Digo yo, porque de lo contrario no estaría escribiendo esta nota. Una nota escrita bajo los efectos del PMS y bajo los efectos de haber re-conocido a alguien.
Soy tan boba--él dice que soy boba. No he sabido separar una cosa de la otra. ¿Separar qué? Ni idea. Y me río (acabo de hacer un "chuckle" silencioso) porque la historia es larguita y complicada. Los antecedentes son graciosos, irónicos y entrelazados y los mantendré en secreto.
Sí, ahora ando jodida y radiante por tu culpa. Alguien la tiene que tener y no quiero ser yo.
"I've got some thinking to do" dice la canción que escucho en estos instantes y que llevo escuchando desde orita en "repeat".
Repeat. Eso es exactamente lo que me está pasando. Las historias se repiten. Mis historias de amor se repiten.
Agosto es "adiós" y en octubre alguien se asoma.
¿Cuán seria puede ser la vida conmigo para tripiarme de esta forma tan banal?
Ok, vida, ya sé, no eres tú, soy yo.
Baja el telón. Sube el telón.
Mi conclusión es que debo fluir. Aunque eso es lo que llevo haciendo desde que tengo memoria y mira cómo he terminado. Así, toda despechada y triste repentinamente.
De repente, también me viene a la mente un poema corto de Octavio Paz que me encanta (qué... wow, acabo de darme cuenta que se titula "Aparición", muy conveniente) y el cual nunca he podido comprender: "Si el hombre es polvo, esos que andan por el llano, son hombres".
[Silencio]
[Silencio]
Esa es quizá la gran respuesta. ¿Qué? ¿El poema o el silencio?
"No, Roxana, no. El amor ES la respuesta. Arréglate con él ya".
[Silencio]
A veces pienso que el amor es un invento. Que eso no existe. Quizá no existe para mí.
Quizá es que cuando sucede en mí ese aire caliente y doloroso, lo vivo intensamente. Duele porque es como un fuego muy frío que hiere mi pecho, me congela, me congela en amor. Y doy todo por ese amor. Quizá es eso. No debo darlo todo. Me debo quedar conmigo, con alguna parte. Pero necesito aprender cómo se hace. Es un misterio. Pero para mí todo lo es en este momento de mi vida.
it
No sé bailar, pero si un baile conozco, es el baile del amor.
Un baile que, por desgracia, he bailado como con dos pies izquierdos.
Y el amor no es zurdo tampoco. ¿O lo es? O quizá es que yo tenga que descubrir nuevos pasos para poder danzar; inventarme alguna técnica zurderecha...
El amor y yo no nos llevamos ya. Lo eché de mi vida porque lo convertí en mito. Sí, yo misma dije "tú no existes y si existes no sirves".
No sé ni por qué estoy hablando sobre el amor. No me siento "heart-broken". Quizá son las historias dolorosas en mi subconsciente de los rompimientos inevitables que he tenenido durante toda mi vida que, colectivamente, han decidido resurgir esta noche. Una noche así de simple, semi estrellada, una noche donde la luna se asoma hermosamente.
Y me temo que la luna me alumbra porque le doy pena.
Le doy pena porque para mí la vida real entre parejas se ha convertido en una película. Las pequeñas y escasas parejas que veo por ahí las veo como episodios de series o escenas de películas donde todo es bello y "cut". Se acabó. Bueno, hasta en los filmes hay un "cut". Ves, nada es real, ni siquiera el amor.
El amor me ha jodido. Tanto. Digo yo, porque de lo contrario no estaría escribiendo esta nota. Una nota escrita bajo los efectos del PMS y bajo los efectos de haber re-conocido a alguien.
Soy tan boba--él dice que soy boba. No he sabido separar una cosa de la otra. ¿Separar qué? Ni idea. Y me río (acabo de hacer un "chuckle" silencioso) porque la historia es larguita y complicada. Los antecedentes son graciosos, irónicos y entrelazados y los mantendré en secreto.
Sí, ahora ando jodida y radiante por tu culpa. Alguien la tiene que tener y no quiero ser yo.
"I've got some thinking to do" dice la canción que escucho en estos instantes y que llevo escuchando desde orita en "repeat".
Repeat. Eso es exactamente lo que me está pasando. Las historias se repiten. Mis historias de amor se repiten.
Agosto es "adiós" y en octubre alguien se asoma.
¿Cuán seria puede ser la vida conmigo para tripiarme de esta forma tan banal?
Ok, vida, ya sé, no eres tú, soy yo.
Baja el telón. Sube el telón.
Mi conclusión es que debo fluir. Aunque eso es lo que llevo haciendo desde que tengo memoria y mira cómo he terminado. Así, toda despechada y triste repentinamente.
De repente, también me viene a la mente un poema corto de Octavio Paz que me encanta (qué... wow, acabo de darme cuenta que se titula "Aparición", muy conveniente) y el cual nunca he podido comprender: "Si el hombre es polvo, esos que andan por el llano, son hombres".
[Silencio]
[Silencio]
Esa es quizá la gran respuesta. ¿Qué? ¿El poema o el silencio?
"No, Roxana, no. El amor ES la respuesta. Arréglate con él ya".
[Silencio]
Sunday, September 20, 2015
La más extraña
Hace tiempo leí un libro de astrología que decía que el día en que yo nací era el día del "subconsciente desconectado". Nunca he comprendido bien el significado de esa frase; lo que sí siempre he sabido es que soy extraña (ver señales). Usted podrá pensar, a simple vista, que soy la persona más normal del mundo. Pues sí. Pero, permítame contarle.
El pasado viernes, la compañía en la cual trabajo, planificó un pasadía para sus empleados en la hermosa islita de Icacos. El objetivo de esta actividad era que los empleados socializaran.
Socializar = beber, comer, hablar, bailar, beber, beber, bailar, etc.
(Primera señal) Yo estaba súper entusiasmada, no por la parte de socializar, sino por tener una experienca relajante alrededor de la naturaleza. Había tenido una semana muy fuerte y mi mente necesitaba desconectarse de todo (y todos). No podía esperar a estar dentro del agua cristalina de la isla. Para el roadtrip, me aseguré de prepararme bien.
(Segunda señal) Preparme bien = llevar ipod (evitar lo más posible escuchar reggeatón y salsa y toda la música que pongan allí); llevar un sketchbook (por si me aburro, poder practicar los trazos del dibujo). *No me llevé ningún libro porque sabía que sería imposible leer.
Llegué tempranito. Me monté en la guagua y me quedé tranquila allí adentro mientras la gente socializaba afuera.
(Tercera señal) De repente entra una compañera de trabajo súper sonriente y me dice que estoy demasiado seria.
Yo sabía que esto pasaría, yo sabía que la gente iba a preguntarme lo mismo de siempre, que por qué estoy seria, que me veo seria, etc... Pero respiré hondo y seguí en mi mood.
Durante el viaje hacia Fajardo, y según había predecido, la música que se escuchaba era salsa, reggeatón, Jennifer López y otras cosas por el estilo que todos anadaban cantando. (Cuarta señal) Excepto yo. Yo llevaba mi ipod para tratar de estar en mi zona y tratar de relajarme.
Mientras viajábamos cerré los ojos. Imaginaba estar sola; a mi memoria llegaban recuerdos de cuando estuve viajando en tren hacia Italia. Iba sola y feliz con mi música, el movimiento y el paisaje. Para mi pesar, estábamos en un "Party Bus" donde todo era oscuro y no permitía la vista a la calle. Esto casi me da depresión. Para mí no tenía sentido hacer un viaje sin poder apreciar el exterior. Pero bueno. Por fin llegaríamos al paraíso.
Llegamos y nos montamos en el catamarán, el cual continuaría con el mismo tipo de música.
Pasé el día en el agua y dentro del catamarán. Hablé con varias personas pero creo que la mayoría del tiempo (quinta señal) la pasé sola.
Evidentemente vinieron varias personas a preguntarme que si me encontraba bien, me preguntaron que si me pasaba algo, y me preguntaban que por qué estaba seria.
Estaba molesta e incómoda por estos cuestionamientos. En esos momentos, ya cansada de ver a la gente borracha y bailar, saqué mi sketchbook y me puse a dibujar una pared. Quería dibujar cómo me sentía. Y mientras trazaba las líneas iba teniendo una experiencia epifánica...de esas otras tantas que había tenido antes, pero no tan clara como la que estaba teniendo en aquel momento:
Yo pensaba. El mundo se divide en dos tipos de personas, en personas como ellos y en personas como yo. Claro que me voy a sentir más extraña todavía si la mayoría de las personas que están aquí y con las cuales trabajo son personas como "ellos" y no como yo. Estoy en el lugar equivocado. Eso es todo. Ellos no me entienden ni me van a entender. Pero, mi reflexión iba más allá... Yo me preguntaba: ¿ellos no le preguntan a las personas de raza negra por qué son negras o por qué se comportan de cierta manera, verdad? ¿Entonces, por qué me cuestionan a mí cómo soy?
El punto de mi reflexión era, en efecto, una cuestión sobre prejuicio y discriminación... Yo no estaba bailando ni bebiendo como ellos; así que yo era la a-normal, la extraña.
(Espero no estar exagerando pero verdaderamente cada vez que alguien se me acercaba a preguntarme si yo estaba bien era como si yo estuviera haciendo algo malo. En general, lo que sucedece es que la gente espera que tú seas de una forma y si no eres así te juzgan. Por eso es que hay guerras entre los países, entre las familias, porque no se saben aceptar los unos a los otros. Porque unos quieren imponer una identidad, creencia y comportamiento en los otros...).
En un mundo ideal, quisiera no tener que explicar cómo soy y por qué actúo de una manera. Quisiera no tener que decir "pues a ti te gusta el reggeatón y bailar, pero a mí no. Yo prefiero leer y entre más silencio y paz haya a mi alrededor, mejor". Yo quisiera, honestamente, no tener que explicarme. Pero hoy, en el blog de Maria Popova, leí un artículo cuyo título es "Pride, Prejudice, and the Provisions of Privilege: Margo Jefferson on Race, Depression, and How We Define Ourselves" que comienza con la siguiente cita de James Baldwin: "You’ve got to tell the world how to treat you...If the world tells you how you are going to be treated, you are in trouble".
I don't want to be in trouble, pensé yo inmediatamente.
Así que, léame bien, por favor, la próxima vez que me vea seria en un evento de la compañía, la próxima vez que me vea sentada, tranquila y observando mi alrededor, sepa que no me pasa nada, que así soy yo, que estoy bien y feliz y que quien está mal, probablemnte, pueda ser usted.
Ciao.
El pasado viernes, la compañía en la cual trabajo, planificó un pasadía para sus empleados en la hermosa islita de Icacos. El objetivo de esta actividad era que los empleados socializaran.
Socializar = beber, comer, hablar, bailar, beber, beber, bailar, etc.
(Primera señal) Yo estaba súper entusiasmada, no por la parte de socializar, sino por tener una experienca relajante alrededor de la naturaleza. Había tenido una semana muy fuerte y mi mente necesitaba desconectarse de todo (y todos). No podía esperar a estar dentro del agua cristalina de la isla. Para el roadtrip, me aseguré de prepararme bien.
(Segunda señal) Preparme bien = llevar ipod (evitar lo más posible escuchar reggeatón y salsa y toda la música que pongan allí); llevar un sketchbook (por si me aburro, poder practicar los trazos del dibujo). *No me llevé ningún libro porque sabía que sería imposible leer.
Llegué tempranito. Me monté en la guagua y me quedé tranquila allí adentro mientras la gente socializaba afuera.
(Tercera señal) De repente entra una compañera de trabajo súper sonriente y me dice que estoy demasiado seria.
Yo sabía que esto pasaría, yo sabía que la gente iba a preguntarme lo mismo de siempre, que por qué estoy seria, que me veo seria, etc... Pero respiré hondo y seguí en mi mood.
Durante el viaje hacia Fajardo, y según había predecido, la música que se escuchaba era salsa, reggeatón, Jennifer López y otras cosas por el estilo que todos anadaban cantando. (Cuarta señal) Excepto yo. Yo llevaba mi ipod para tratar de estar en mi zona y tratar de relajarme.
Mientras viajábamos cerré los ojos. Imaginaba estar sola; a mi memoria llegaban recuerdos de cuando estuve viajando en tren hacia Italia. Iba sola y feliz con mi música, el movimiento y el paisaje. Para mi pesar, estábamos en un "Party Bus" donde todo era oscuro y no permitía la vista a la calle. Esto casi me da depresión. Para mí no tenía sentido hacer un viaje sin poder apreciar el exterior. Pero bueno. Por fin llegaríamos al paraíso.
Llegamos y nos montamos en el catamarán, el cual continuaría con el mismo tipo de música.
Pasé el día en el agua y dentro del catamarán. Hablé con varias personas pero creo que la mayoría del tiempo (quinta señal) la pasé sola.
Evidentemente vinieron varias personas a preguntarme que si me encontraba bien, me preguntaron que si me pasaba algo, y me preguntaban que por qué estaba seria.
Estaba molesta e incómoda por estos cuestionamientos. En esos momentos, ya cansada de ver a la gente borracha y bailar, saqué mi sketchbook y me puse a dibujar una pared. Quería dibujar cómo me sentía. Y mientras trazaba las líneas iba teniendo una experiencia epifánica...de esas otras tantas que había tenido antes, pero no tan clara como la que estaba teniendo en aquel momento:
Yo pensaba. El mundo se divide en dos tipos de personas, en personas como ellos y en personas como yo. Claro que me voy a sentir más extraña todavía si la mayoría de las personas que están aquí y con las cuales trabajo son personas como "ellos" y no como yo. Estoy en el lugar equivocado. Eso es todo. Ellos no me entienden ni me van a entender. Pero, mi reflexión iba más allá... Yo me preguntaba: ¿ellos no le preguntan a las personas de raza negra por qué son negras o por qué se comportan de cierta manera, verdad? ¿Entonces, por qué me cuestionan a mí cómo soy?
El punto de mi reflexión era, en efecto, una cuestión sobre prejuicio y discriminación... Yo no estaba bailando ni bebiendo como ellos; así que yo era la a-normal, la extraña.
(Espero no estar exagerando pero verdaderamente cada vez que alguien se me acercaba a preguntarme si yo estaba bien era como si yo estuviera haciendo algo malo. En general, lo que sucedece es que la gente espera que tú seas de una forma y si no eres así te juzgan. Por eso es que hay guerras entre los países, entre las familias, porque no se saben aceptar los unos a los otros. Porque unos quieren imponer una identidad, creencia y comportamiento en los otros...).
En un mundo ideal, quisiera no tener que explicar cómo soy y por qué actúo de una manera. Quisiera no tener que decir "pues a ti te gusta el reggeatón y bailar, pero a mí no. Yo prefiero leer y entre más silencio y paz haya a mi alrededor, mejor". Yo quisiera, honestamente, no tener que explicarme. Pero hoy, en el blog de Maria Popova, leí un artículo cuyo título es "Pride, Prejudice, and the Provisions of Privilege: Margo Jefferson on Race, Depression, and How We Define Ourselves" que comienza con la siguiente cita de James Baldwin: "You’ve got to tell the world how to treat you...If the world tells you how you are going to be treated, you are in trouble".
I don't want to be in trouble, pensé yo inmediatamente.
Así que, léame bien, por favor, la próxima vez que me vea seria en un evento de la compañía, la próxima vez que me vea sentada, tranquila y observando mi alrededor, sepa que no me pasa nada, que así soy yo, que estoy bien y feliz y que quien está mal, probablemnte, pueda ser usted.
Ciao.
Sunday, July 19, 2015
Sentir
Sentir es vibrar, es vivir.
Ojalá pudiera decirlo todo. Pero qué bueno que existen secretos maravillosos por descubrir. Qué bueno que la vida nos deja huellas así, en forma de rompecabezas.
*
Hace un momento reflexionaba sobre por qué nos cuesta trabajo hablar sobre nuestros sentimientos. Son varios los factores. El temor por la reacción del otro. Su partida. Su enojo. Entonces nos reservamos y nos cerramos como las flores en invierno. Y nos quedamos así a medias, viviendo dentro de un caracol, tristes y ansiosos.
Y yo, tan a favor de decir lo que siento, de no dejar nada adentro de mi corazón, a pesar de mi naturaleza transparente y sentimental, también me cuesta expresarme. ¿Pero por qué? Soy un oximorón; me limita la misma energía que me desborda. ¿Qué será, qué será? Es el miedo por la reacción del Otro...
A veces nos preguntamos si es demasiado temprano o rápido para decirle a alguien cuánto lo queremos, cuán enamorado estamos, cuánto lo extrañamos, cuánto queremos verlo... Pero la verdad es que nunca es demasiado temprano. Lo que sí, podría ser demasiado tarde.
Recuerdo cuando estuve en el concierto de Paul McCartney. Fue la experiencia musical más maravillosa que haya tenido en toda mi vida. Paul contaba una historia sobre John Lennon. El decía que quería decirle algo y no lo hizo. No lo hizo y luego John se fue al cielo. Tristemente Paul se quedó con sus palabras. Es por esto que nos daba un consejo: "say it". "Say it!", lo repetía una y otra vez. Y todavía retumba en mi memoria su frase, su mandato y consejo de vida. Paul no quería que nos sucediera lo mismo que a él y por eso nos exhortaba a expresar todos nuestros sentimientos antes de que fuera demasiado tarde.
Pero es frustrante la distancia.
Y las palabras que salen de mi cerebro y corazón, en lo que llegan a mi boca, a mi lengua, se convierten en viento...
Pero si ese aliento exhorbitante de mi boca tuviera sonido desearía que fueran acordes de una guitarra. Creo que así nuestro entendimiento sería más sublime y mágico, como lo fue desde el primer día.
Ojalá pudiera decirlo todo. Pero qué bueno que existen secretos maravillosos por descubrir. Qué bueno que la vida nos deja huellas así, en forma de rompecabezas.
*
Hace un momento reflexionaba sobre por qué nos cuesta trabajo hablar sobre nuestros sentimientos. Son varios los factores. El temor por la reacción del otro. Su partida. Su enojo. Entonces nos reservamos y nos cerramos como las flores en invierno. Y nos quedamos así a medias, viviendo dentro de un caracol, tristes y ansiosos.
Y yo, tan a favor de decir lo que siento, de no dejar nada adentro de mi corazón, a pesar de mi naturaleza transparente y sentimental, también me cuesta expresarme. ¿Pero por qué? Soy un oximorón; me limita la misma energía que me desborda. ¿Qué será, qué será? Es el miedo por la reacción del Otro...
A veces nos preguntamos si es demasiado temprano o rápido para decirle a alguien cuánto lo queremos, cuán enamorado estamos, cuánto lo extrañamos, cuánto queremos verlo... Pero la verdad es que nunca es demasiado temprano. Lo que sí, podría ser demasiado tarde.
Recuerdo cuando estuve en el concierto de Paul McCartney. Fue la experiencia musical más maravillosa que haya tenido en toda mi vida. Paul contaba una historia sobre John Lennon. El decía que quería decirle algo y no lo hizo. No lo hizo y luego John se fue al cielo. Tristemente Paul se quedó con sus palabras. Es por esto que nos daba un consejo: "say it". "Say it!", lo repetía una y otra vez. Y todavía retumba en mi memoria su frase, su mandato y consejo de vida. Paul no quería que nos sucediera lo mismo que a él y por eso nos exhortaba a expresar todos nuestros sentimientos antes de que fuera demasiado tarde.
Pero es frustrante la distancia.
Y las palabras que salen de mi cerebro y corazón, en lo que llegan a mi boca, a mi lengua, se convierten en viento...
Pero si ese aliento exhorbitante de mi boca tuviera sonido desearía que fueran acordes de una guitarra. Creo que así nuestro entendimiento sería más sublime y mágico, como lo fue desde el primer día.
Sunday, June 28, 2015
Nelly
Abuela nació en 1923 en el pueblo de Moca. Tiene 93 años...y Alzheimer. Hace tiempo que no me reconoce ni a su familia. Su memoria divaga en otra vida, en otros recuerdos. No sé mucho sobre esta enfermedad. Creo que sé lo que muchos saben que es: pérdida de la memoria. Pero, para mí, más que pérdida de la memoria, se trata de un regreso. Lo mágico, terrible e irónico del Alzheimer es que es como una máquina del tiempo que te encarcela en el pasado. Y ahí te quedas. Es regresar al tiempo, a los años, a la juventud, a la niñez, al nacimiento.
Abuela no reconoce el presente. Ella, por ejemplo, sí sabe que tiene hijos...Pero cuando los recuerda habla de ellos como si fueran niños. Y llora. Llora porque no los ve en la casa. Otra veces pide que la lleven a su hogar como si fuera una joven que quiere estar en casa de sus padres. Su mente está en los 1920's, 1930's, 1940's, 1950's, 1960's... Este siglo no existe para ella.
Abuela siempre estuvo presente en mi vida. Desde pequeña era ella quien nos cuidaba a mí y a mi hermano. Ella era mi protectora y mi maestra en la cocina. Por ejemplo, con ella aprendí a hacer salsas de adobo para las carnes. También hice desayunos y arroz blanco en la arrocera.
Recuerdo que ella estudió solo hasta segundo grado. Aprendió a leer y a escribir. Pero también recuerdo yo ser su maestra y enseñarle a escribir palabras nuevas.
Abuela siempre cuidó de todos. Su casa era el punto de encuentro de sus hijos, primos, tíos, vecinos. Y ella cocinaba para todos, hacía café para todos. Se ocupó de dar toda su energía para hacer feliz a su familia, de recibirla en su casa, de alimentarla. Aunque eso le daba satisfacción, en ocasiones llegó a confesarme y resentir que ella no había podido estudiar porque tuvo que cuidar a su familia desde pequeñita. También llegó a decirme que toda su vida se trató de cuidar a todos pero ella no hizo mucho por ella. De trás de estos comentarios, sentía que abuela estaba triste, que ella hubiera querido hacer otras cosas más. Cuando ella y titi se mudaron a otra casa, Abuela estaba contenta de no ser ella la que cocinaba. Me decía que ella lo había hecho toda su vida y que ahora por fin alguien lo hacía por ella.
Ayer la fui a ver al hospital. La vi frágil, perdida. Me miraba profundamente a los ojos...como tratando de reconocerme. Yo le hablé telepáticamente y le dije "abuela, todo está bien, todo va a estar bien". Yo sentí que ella me entendió. Casi todo el tiempo que estuve allí permaneció callada. Cuando habló preguntó "dónde estoy" y comentó varios frases: "se va a trabajar" "llega, trabaja"... Hablaba en intérvalos, como buscando cada palabra, como tratando de capturarlas de sus recuerdos. Hubiera jurado que hablaba de abuelo o de titi. Ellos vivieron con abuela y trabajaban mucho. Apuesto que pensaba en abuelo como quiera.
Cuando anuncié que me iba del hospital titi Maggie me dijo que le pidiera la bendición a abuela para ver si me contestaba. Ella me miró fijamente a los ojos y solo movió su cabeza hacia arriba y hacia abajo, como diciendo "sí". Y me fui triste pero bendecida.
Una vez abuela me dijo que no se iba a morir hasta que yo me casara. Ella quiere ir a mi boda. No sé qué pensar bien sobre eso. Para mí abuela es y siempre será eterna me case o no. Y estará conmigo siempre, a donde quiera que vaya. Y cuando ella se vaya de la Tierra, yo espero que pueda conseguir la libertad y aprendizaje que siempre deseó tener.
Abuela no reconoce el presente. Ella, por ejemplo, sí sabe que tiene hijos...Pero cuando los recuerda habla de ellos como si fueran niños. Y llora. Llora porque no los ve en la casa. Otra veces pide que la lleven a su hogar como si fuera una joven que quiere estar en casa de sus padres. Su mente está en los 1920's, 1930's, 1940's, 1950's, 1960's... Este siglo no existe para ella.
Abuela siempre estuvo presente en mi vida. Desde pequeña era ella quien nos cuidaba a mí y a mi hermano. Ella era mi protectora y mi maestra en la cocina. Por ejemplo, con ella aprendí a hacer salsas de adobo para las carnes. También hice desayunos y arroz blanco en la arrocera.
Recuerdo que ella estudió solo hasta segundo grado. Aprendió a leer y a escribir. Pero también recuerdo yo ser su maestra y enseñarle a escribir palabras nuevas.
Abuela siempre cuidó de todos. Su casa era el punto de encuentro de sus hijos, primos, tíos, vecinos. Y ella cocinaba para todos, hacía café para todos. Se ocupó de dar toda su energía para hacer feliz a su familia, de recibirla en su casa, de alimentarla. Aunque eso le daba satisfacción, en ocasiones llegó a confesarme y resentir que ella no había podido estudiar porque tuvo que cuidar a su familia desde pequeñita. También llegó a decirme que toda su vida se trató de cuidar a todos pero ella no hizo mucho por ella. De trás de estos comentarios, sentía que abuela estaba triste, que ella hubiera querido hacer otras cosas más. Cuando ella y titi se mudaron a otra casa, Abuela estaba contenta de no ser ella la que cocinaba. Me decía que ella lo había hecho toda su vida y que ahora por fin alguien lo hacía por ella.
Ayer la fui a ver al hospital. La vi frágil, perdida. Me miraba profundamente a los ojos...como tratando de reconocerme. Yo le hablé telepáticamente y le dije "abuela, todo está bien, todo va a estar bien". Yo sentí que ella me entendió. Casi todo el tiempo que estuve allí permaneció callada. Cuando habló preguntó "dónde estoy" y comentó varios frases: "se va a trabajar" "llega, trabaja"... Hablaba en intérvalos, como buscando cada palabra, como tratando de capturarlas de sus recuerdos. Hubiera jurado que hablaba de abuelo o de titi. Ellos vivieron con abuela y trabajaban mucho. Apuesto que pensaba en abuelo como quiera.
Cuando anuncié que me iba del hospital titi Maggie me dijo que le pidiera la bendición a abuela para ver si me contestaba. Ella me miró fijamente a los ojos y solo movió su cabeza hacia arriba y hacia abajo, como diciendo "sí". Y me fui triste pero bendecida.
Una vez abuela me dijo que no se iba a morir hasta que yo me casara. Ella quiere ir a mi boda. No sé qué pensar bien sobre eso. Para mí abuela es y siempre será eterna me case o no. Y estará conmigo siempre, a donde quiera que vaya. Y cuando ella se vaya de la Tierra, yo espero que pueda conseguir la libertad y aprendizaje que siempre deseó tener.
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